Innovaciones en la gestión pública en España (1): el euro cuántico

Mientras Europa pergeña y discute el euro digital, España se pone una vez más a la vanguardia y va un paso más allá, desplegando el euro cuántico. Diseñado y desarrollado por el área de Ideas Mecánico-cuánticas Avanzadas (IMA), una escisión de I+D de la unidad de Hipótesis y Desarrollo de Relatos Argumentados (HyDRA) de la Moncloa, este euro supone un paso adelante sin precedentes en el uso de los recursos públicos.

El euro cuántico aprovecha las peculiares características de la mecánica cuántica para desplegar las políticas públicas del Gobierno. Así, un mismo euro cuántico puede estar dedicado a vivienda; y a defensa; y a sanidad; y al IMV; y a RTVE; y a pensiones; y a infraestructuras; y a mantenimiento vial o ferroviario; y a la red eléctrica; y a las políticas de género; y a los recursos para la lucha contra el narco; …; o no, a ninguna de ellas. Todas son aplicaciones superpuestas, simultáneas y reales para el euro cuántico; esas y cualesquiera otras políticas o ideas que puedan surgir.

Tras arduas investigaciones e importantes fluctuaciones en el número de asesores y asesoras de la Moncloa – gloria a quienes dieron su vida (profesional) por España – al ritmo de las pruebas y errores en el Ala 51 de ese palacio, por fin con el euro cuántico se han logrado superar algunas de las barreras que impiden que un Gobierno actúe de manera arbitraria y despótica, a saber:

  • Asumir la responsabilidad de las decisiones sobre qué políticas públicas se desarrollan o priorizan en un país, frente a otras que deben supeditarse o relegarse.
  • En relación con lo anterior, el cálculo del coste de oportunidad y su explicación a la ciudadanía para justificar las decisiones tomadas sobre qué o cómo se articulan las políticas y recursos públicos en un país.

La rendición de cuentas deviene innecesaria: todo es posible y real, no hay ningún límite mientras nos movamos en el espacio de incertidumbre delimitado por Heisenberg. En realidad, nunca podremos agradecerle lo suficiente a José Luis Rodríguez Zapatero ese día que, saliendo de su laboratorio en la misma Bodeguiya del recinto, miró a los ojos de nuestro amado Presidente y le espetó: “Di mi nombre…”, desencadenando entonces una cascada de acontecimientos conducentes al desarrollo del euro cuántico; sin duda, siempre con la inestimable aportación desde el Sincrotrón de Cerdanyola del Vallès, con un amplio historial en la investigación cuántica de los presupuestos en Cataluña.

Esto es así porque la única forma de manejar una herramienta tan poderosa como este euro es, por supuesto, la presupuestación cuántica: la posibilidad real, superpuesta y simultánea de presentar o no unos Presupuestos Generales, del Estado o autonómicos, para cada anualidad. El hecho de ser constitucional o no, ético o no, responsable o no, debe supeditarse siempre al bien mayor: manejar de forma armónica la aplicación del euro cuántico a la realidad española. Esa es la verdadera razón que, por cuestiones de seguridad del Estado, no puede desvelarse al conjunto de la ciudadanía, quienes a menudo observamos esa ausencia estupefactos desde la ignorancia, aunque afortunadamente bendecidos por la tutela de nuestro Gobierno.

Así, tenemos un euro que puede proceder simultáneamente de la tributación, o de la deuda, o de los fondos europeos, o simplemente no estar; y que puede aplicarse al pago de intereses, o a prestaciones sociales, o a inversión pública, o a pensiones; o no. Pero que impulsa de manera constante e imparable a la realidad económica y social de España.

¿Cuál es el principal enemigo de una herramienta tan poderosa? El momento en el que la decoherencia cuántica se manifiesta sobre todas las realidades superpuestas y colapsan en una sola, como plantea el experimento mental de Schrödinger, una crítica ondulante a la interpretación de Copenhague que sirve de motor al euro cuántico.

No se pueden presentar Presupuestos porque es en ese momento cuando y donde el euro deja de poseer sus particulares características mecánicas y se convierte en un vulgar euro: tiene un origen y una aplicación de gasto; su uso en una política supone no poder desarrollar otra; exige un uso eficaz, eficiente y una rendición de cuentas a la ciudadanía; etc. En definitiva, supone que España deje de estar a la vanguardia para dirigirse, con paso firme, al furgón de cola de Europa.

Ningún ciudadano responsable puede permitir eso. Por tanto, es necesario, indispensable, hacer un llamamiento a la sociedad civil para que, por todos los medios, impida la presentación de cualquier tipo de Presupuesto, del Estado pero también en cualquier Comunidad Autónoma. Sólo preservando el estadio cuántico del euro podemos garantizar la prosperidad de España y, desde su economía en forma de cohete, explorar como nación los confines de lo que Heisenberg-zp definió como “El infinito [que] es infinito”. Nos lo debemos como sociedad y por respeto a las generaciones futuras. O no.

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