CENTRALISMO

España debe ser un Estado unitario, centralizado políticamente, formado por provincias o departamentos, unidades administrativas racionales que no respondan a otro interés que al bien común.

Debe acabarse con un Estado autonómico que sepulta el interés general a favor del mantenimiento de unos reinos de taifas, asimétricos e ineficientes, que originan ciudadanos de primera y de segunda. El nacionalismo identitario aprovecha el Estado autonómico para corromper las instituciones de todos y ponerlas al servicio de su proyecto xenófobo. El “derecho a decidir” es en realidad el privilegio de secesión de una minoría que pretende apropiarse del territorio que a todos nos pertenece. El privilegio de secesión es a su vez un proceso de privatización superlativa del bien público por excelencia, el territorio: dejando en manos de unos pocos la decisión de lo que a todos nos compete.

Las grandes competencias de sanidad, educación, justicia o seguridad deben ser blindadas como servicios públicos, y deben recuperarse por el Estado central para evitar cualquier dinámica competitiva entre regiones, o cualquier proceso encubierto de privatización o externalización de las mismas.

La Constitución Española debe ser reformada de una manera clara para bloquear dos dinámicas peligrosas: una, la que encuentra su cénit en el artículo 135 de la CE que entierra el Estado de Bienestar, o lo deja herido de muerte; otra, la que reconoce “derechos históricos de territorios forales” o abre la puerta a regímenes fiscales privilegiados, y al vaciamiento competencias del Estado central, vías todas ellas dirigidas a la letal centrifugación del Estado. Frente a todos los privilegios formales y materiales, abogamos por una república jacobina, unitaria, y con un fuerte componente socialista.

Únete a El Jacobino

Menú

REDES

Legal